Faunier Moya, un quindiano de 80 años, es muy famoso en el Hospital de Kennedy de Bogotá, porque comercializa confitería, productos comestibles, empaquetados y bebidas envasadas. Su popularidad se debe a que hace parte del Emprendimiento Social Antojitos para Todos del Instituto para la Economía Social – IPES.
Hace más de un año ha portado con orgullo el chaleco y la gorra azul de este programa del IPES. Ha trabajado en el Hospital de Kennedy con atención, disciplina, amabilidad y respeto, lo que le ha dado como resultado excelentes relaciones personales con los médicos de este centro de salud, a tal punto de que lo conocen y lo extrañan cuando toma sus días de descanso.
“Como estoy acá todo el día, pues ellos vienen, me compran alguito y hablamos. Un día un médico se dio cuenta que estaba enfermo de la pierna, me examinó y me dijo que tenía tromboflebitis y que tenía que utilizar una crema. Él mismo, al otro día, me trajo un paquete con ese medicamento”, comenta.
Faunier desde muy pequeño tuvo que trabajar en diferentes actividades. Cortó árboles en el campo del llano colombiano, fue conductor de transporte urbano y vendedor de aguacates, pescado, frutas y ropa femenina en las calles de Bogotá.
“Las ventas son muy difíciles porque hay mucha competencia. Anda uno muy indispuesto por tanto problema que se encuentra en las calles. Toca estar pendiente del pillo para que no venga a robarlo o hacerle daño”, dice.
Faunier se separó hace 35 años. De este matrimonio tiene 5 hijos. Luego de superar el difícil momento se dio una segunda oportunidad con la mujer que actualmente vive y con la que tiene dos hijos.
“Vivo con mis dos hijos y con mi mujer. Yo sostengo el hogar porque ella tiene problemas en la cadera y en las rodillas y eso hace que no pueda salir a trabajar, cuando tiene que ir, regresa muy adolorida. Mis hijos no tienen trabajo, están muy jóvenes y está difícil conseguir trabajo”, relata.
Mientras trabajaba por las calles de Bogotá, un funcionario del Instituto para la Economía Social lo abordó, lo entrevistó y le presentó la alternativa del Emprendimiento Social Antojitos para Todos, dirigida a esta población.
“Yo iba de un lado para otro, como le toca a uno cuando se vende en la calle. En un momento, un señor con el chaleco de la Alcaldía de Bogotá se me presentó y me entrevistó. Después de un mes me llamaron y me entregaron este módulo. Trabajar acá es una bendición de Dios, ahora estoy más tranquilo y más seguro”, cuenta Faunier Moya.
Faunier es una de las 217 personas que hace parte del Emprendimiento Social Antojitos para Todos, alternativa del IPES dirigida a vendedores informales que ocupan el espacio público, mayores de 60 años y/o de 18 años en condición de discapacidad.
El Instituto entrega el módulo al beneficiario del programa con un acta y gestiona las autorizaciones y permisos con la empresa pública o privada para la consecución del espacio.
La Alcaldía de Bogotá, a través del IPES ha caracterizado e identificado a 35.075 vendedores informales, es decir, se les abordó para ofrecerles alguna alternativa comercial, previo a la jornada de intervención para la recuperación del espacio público. De este total, 10.871 han aceptado alguna alternativa.
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