Durante más de 20 años, José Quintero ha vivido del comercio. Su oficina fue durante mucho tiempo la calle y su vitrina, los andenes del centro de Bogotá. Allí aprendió a reconocer clientes, a entender qué buscaba la gente y a encontrar la manera de salir adelante a través de las ventas.
Escrito por: María Hernández
Entre los recuerdos que guarda de esa época hay uno que todavía cuenta entre risas. Hace 29 años conoció a quien es su esposa, ella llegó como cliente y él era el vendedor. “Recuerdo que en ese entonces le vendí unas blusitas y hasta el día de hoy no me las ha pagado”, bromea.
Mientras construía su familia, José continuó dedicándose al comercio. Durante años recorrió distintos puntos de Bogotá y la costa ofreciendo sus productos y aprendiendo a conocer a sus clientes. Fue una etapa que le dejó experiencia, pero también el deseo de seguir creciendo.
Con el paso del tiempo se especializó en la venta de calzado económico, productos que respondían a las necesidades de quienes buscaban una opción práctica para el día a día. Sin embargo, José siempre quiso ir más allá.
Con los años no solo cambiaron los productos que vendía, también cambió la forma de hacerlo. Lo que comenzó como jornadas de venta en las calles de Bogotá hoy es un negocio que recibe pagos por billeteras digitales y apuesta por construir relaciones duraderas con sus clientes.
Por eso, cuando se presentó la oportunidad de darle un nuevo rumbo a su negocio, decidió dar el siguiente paso. En plena pandemia, el Instituto para la Economía Social - IPES le informó que se realizaría un sorteo para acceder a un local en los Puntos Comerciales. José se inscribió y tiempo después recibió una noticia que lo llenó de ilusión: Había sido seleccionado para ocupar un local en el Punto Comercial Box Coulvert.

José Quintero empezó vendiendo en la calle y hoy recibe pagos digitales, fideliza clientes y sueña con crear su propia marca. / Fotografía: María Hernández
Detrás del mostrador de su local, José ofrece botas para senderismo, trabajo, actividades al aire libre y diferentes referencias elaboradas en cuero. Productos muy distintos a los que comercializaba años atrás y que le han permitido construir algo que valora especialmente: La confianza de sus clientes. “Aquí uno va fidelizando cliente”, cuenta con orgullo.
La diferencia, explica, está en la relación que ha logrado construir con quienes visitan su negocio. Mientras en la calle muchas compras eran ocasionales, hoy las personas regresan porque conocen la calidad de los productos y saben lo que pueden encontrar en su local. Algunos llegan por recomendación, otros vuelven después de una primera compra y muchos ya lo reconocen como un comerciante de confianza.
“La gente conoce el producto, sabe que es bueno y vuelve. Y la confianza es lo que más importa en este mundo”, asegura.

La confianza de sus clientes es uno de los principales logros que José ha construido con años de trabajo, dedicación y compromiso. / Fotografía: María Hernández
Con el paso de los años entendió que vender no consiste únicamente en ofrecer un producto, también implica adaptarse a los cambios y encontrar nuevas maneras de conectar con los clientes.
Por eso, aunque lleva más de dos décadas dedicado al comercio, continúa capacitándose y aprovechando las oportunidades de formación que ha encontrado a través del IPES. Los procesos de aprendizaje relacionados con marketing y comercialización le han permitido fortalecer conocimientos que hoy aplica en su negocio y que le ayudan a responder a las nuevas dinámicas del mercado.
Ese interés por aprender también ha tenido un impacto en su familia. José destaca con orgullo que su hijo actualmente participa en un curso de mantenimiento de computadores gracias a un proceso de formación desarrollado entre el IPES y el SENA.
“Hoy en día toca adaptarse. Hay mucha gente que ya no maneja efectivo y si uno no está preparado, pierde ventas. Por eso recibimos pagos por billeteras digitales, por datáfono y buscamos distintas alternativas para facilitarle la compra al cliente. Toca, dentro de lo posible, realizar la venta a como dé lugar y no dejar ir al cliente”, comenta.
Esa mentalidad también lo ha llevado a seguir buscando nuevas formas de fortalecer su negocio y responder a las necesidades de sus clientes. Hoy recibe pagos a través de billeteras digitales, utiliza datáfono y continúa explorando nuevas formas de fortalecer su negocio.
Cada mañana, antes de abrir su local, acomoda cuidadosamente las botas que exhibe en las vitrinas. Algunas están destinadas a acompañar largas caminatas, otras a largas jornadas de trabajo. “Estoy detrás de eso, de crear mi propia marca y registrarla”, dice con una sonrisa. Después de tantos años vendiendo calzado, sueña con que las personas no solo reconozcan sus productos, sino también el nombre que quiere construir detrás de ellos.
Oficina Asesora de Comunicaciones
INSTITUTO PARA LA ECONOMÍA SOCIAL - IPES
Sede Centro
Carrera 9 # 10 - 59