A las 3:30 de la mañana suena el despertador. Mientras gran parte de Bogotá sigue dormida, Myriam Roa ya está de pie organizando el día.
A sus 60 años, cuando muchas personas piensan en descansar, ella divide su tiempo entre el trabajo, el estudio y el cuidado de su familia. Lo hace con una convicción que la acompaña desde hace años: Todavía tiene metas por cumplir y sueños por alcanzar.
Escrito por: Karen Lombana
Su primera tarea ocurre en casa. Junto a su esposo, Ramón Emiliano, de 66 años, preparan los productos que venderán durante la jornada: Tintos, jugos y las arepas que él mismo elabora y que se han convertido en uno de los productos favoritos de sus clientes. Pero antes de llegar al trabajo, hay otra parada obligatoria: El aula de clase.
Después de dejar todo listo para la venta del día, Myriam toma transporte público y cruza buena parte de la ciudad para asistir a los cursos de formación del Instituto para la Economía Social (IPES). Allí estudia, aprende nuevas técnicas, comparte conocimientos con otros participantes y fortalece las herramientas que necesita para seguir construyendo el futuro que imagina para su familia.
Myriam Roa, beneficiaria de los programas de Formación | Foto: Sebastián Villamil, fotorreportero IPES.
Solo después de terminar sus clases regresa a su rutina: "Es un poquito a trasmano, pero vale la pena porque uno aprende mucho y se prepara más. Todo lo que he aprendido me ha servido", afirma con una sonrisa.
La historia de Myriam y Ramón comenzó mucho antes de instalar su puesto de ventas en Suba. Ella trabajó durante años en confección y realizaba arreglos y trabajos por encargo desde su hogar. Sin embargo, los ingresos eran variables y muchas veces insuficientes para cubrir las necesidades familiares.
A esta situación se sumaba otro desafío: Ramón, de nacionalidad venezolana, quien encontraba dificultades para acceder a oportunidades laborales estables. "Había momentos en que el trabajo de costura no alcanzaba y tocaba buscar otra manera de salir adelante", recuerda Myriam.
Lejos de rendirse, decidieron afrontar juntos el desafío. Comenzaron vendiendo tintos en las calles de Suba. Con el tiempo llegaron los jugos, las arepas preparadas por Ramón y otros productos que poco a poco ampliaron su oferta. Lo que empezó como una alternativa para generar ingresos terminó convirtiéndose en un proyecto construido en pareja, basado en el trabajo compartido, la confianza mutua y el deseo de salir adelante juntos.

Ramón, madre de Myriam, Myriam Roa | Foto: Sebastián Villamil, fotorreportero IPES.
Hoy, además de sostener su emprendimiento, ambos cumplen otro papel fundamental: Son los principales cuidadores de la madre de Myriam, una mujer de 80 años que vive con ellos.
Por eso cada venta, cada cliente y cada jornada de trabajo tienen un significado especial. "No es solamente por nosotros. También es por ella. Queremos darle bienestar y tranquilidad", cuenta Myriam.
Hace dos años inició su proceso de formación con el Instituto y desde entonces prácticamente no ha dejado de capacitarse. Uno de los primeros cursos que realizó, junto a su esposo, fue el de Manipulación de
Alimentos, una certificación fundamental para quienes preparan y comercializan productos alimenticios.
Para ellos, este aprendizaje marcó una diferencia importante: "Eso nos ayuda muchísimo porque aprendemos a manejar correctamente los alimentos y sabemos qué debemos hacer para cumplir con las normas", explica.
Tan valiosa considera esta formación que ya tiene planeado renovar nuevamente la certificación, un proceso que debe realizarse periódicamente para mantener actualizados los conocimientos.
Después llegaron otros cursos. Participó en procesos de formación en sistemas básico en el Punto Vive Digital Veracruz y posteriormente ingresó al curso de Confección con Máquina Plana desarrollado en alianza con el SENA.
Allí descubrió otra faceta de sí misma. Sus compañeras comenzaron a buscarla para resolver dudas, practicar ejercicios y comprender mejor algunos procesos. Poco a poco se convirtió en una referencia dentro del grupo.
"Muchas me dicen que parezco una profesora más", cuenta entre risas. Y aunque disfruta ayudando a las demás participantes, insiste en que también aprende constantemente de ellas.
Su compromiso con la formación es tal que apenas terminó el curso de Máquina Plana decidió inscribirse en el siguiente y en menos de una semana comenzó el curso de Elaboración de Muñecos Navideños, una de las ofertas de formación impulsadas por el IPES y certificada por el SENA.
Y para ella, ahí está una de las mayores riquezas de estos procesos. Cada certificado representa mucho más que un diploma, representa conocimientos que puede aplicar en su emprendimiento, herramientas para mejorar sus productos, oportunidades para generar ingresos adicionales y una evidencia tangible de que sigue creciendo personal y profesionalmente.
"Todo sirve. Uno nunca sabe cuándo ese conocimiento le puede ayudar a mejorar lo que hace o a generar ingresos", asegura.

Myriam Roa, beneficiaria de los programas de Formación | Foto: Sebastián Villamil, fotorreportero IPES.
Aunque ha aprendido mucho, siente que todavía tiene metas pendientes. Por eso ya sabe cuál será su siguiente paso: Quiere participar en el curso de Marketing Digital que ofrece el IPES para aprender a promocionar sus productos en internet y aprovechar mejor las herramientas tecnológicas.
Su objetivo es dar a conocer las arepas que prepara su esposo, atraer nuevos clientes y fortalecer las ventas de su negocio familiar. También quiere utilizar estos conocimientos para impulsar los productos de confección que fabrica desde casa.
"Hoy todo se mueve por internet. Yo quiero aprender a promocionar lo que hacemos y llegar a más personas", explica.
Porque si algo tiene claro es que no quiere quedarse donde está. Se considera una emprendedora, pero su meta es convertirse en empresaria. Ella sueña con fortalecer su negocio, avanzar hacia la formalización, generar mayores ingresos y construir un futuro más estable para su familia.
Hoy Myriam sigue levantándose todos los días a las 3:30 de la mañana. Prepara tintos, organiza jugos, acompaña a su esposo, cuida a su madre y encuentra tiempo para estudiar, porque entendió que la formación puede transformar una idea en un emprendimiento, un emprendimiento en un negocio y un negocio en un proyecto de vida.
Oficina Asesora de Comunicaciones
INSTITUTO PARA LA ECONOMÍA SOCIAL - IPES
Sede Centro
Carrera 9 # 10 - 59