Gregorio Guerrero aprendió desde niño a rebuscarse en la calle. Cuarenta años después, el IPES le dio una razón para quedarse quieto.
Bertha Revelo lleva 65 años trabajando en la calle. No porque no encontrara otra salida, sino porque la calle es su origen, su escuela y su lugar en el mundo. Pero ella hizo su transición hacia una alternativa más formal gracias al Distrito y hoy, es parte fundamental de su vida.
● El Instituto para la Economía Social completó 12 jornadas de identificación y sensibilización en las troncales de Suba, Chapinero y Teusaquillo, con presencia en 27 estaciones del sistema Transmilenio.
● 197 vendedores informales fueron identificados y 77 caracterizados formalmente para que accedan a programas de formación, asesoría técnica y reubicación de sus puestos comerciales.
● La intervención revela un perfil poblacional diverso con enfoque diferencial: Adultos mayores, personas con discapacidad, víctimas del conflicto y población migrante sin documentación.
El aroma del tinto recién hecho acompaña cada mañana a José Yate en la carrera Séptima. Antes de que el reloj marque las nueve, ya ha saludado a varios clientes, vendido algunos productos y sostenido más de una conversación con quienes se acercan a su mobiliario semiestacionario. Algunos llegan por un café, otros preguntan por artículos de colección o productos de temporada. Muchos simplemente pasan a saludar.
Durante más de 20 años, José Quintero ha vivido del comercio. Su oficina fue durante mucho tiempo la calle y su vitrina, los andenes del centro de Bogotá. Allí aprendió a reconocer clientes, a entender qué buscaba la gente y a encontrar la manera de salir adelante a través de las ventas.