A Nuri Sandoval la vida la llevó por varios caminos antes de encontrar el que hoy recorre todos los días entre ruda, romero, hierbabuena y albahaca, en el Punto Comercial Santa Lucía, del Instituto para la Economía Social - IPES.
Para la mayoría de las personas, un martillo, un destornillador o un alicate son simplemente herramientas, pero para Rosalba García representan mucho más. Con ellas encontró la manera de sacar adelante a sus cinco hijos, construyó el negocio que hoy atiende en el Punto Comercial Santa Lucía y aprendió un oficio que, durante muchos años, estuvo asociado principalmente a los hombres.
Todo tatuaje comienza con un boceto. Antes de que la tinta toque la piel, hay una historia que empieza a tomar forma.
La de Robinson Pinzón, de 33 años, comenzó mucho antes de convertirse en tatuador.
Cada mañana, antes de que empiecen las clases en la Pontificia Universidad Javeriana, decenas de estudiantes hacen una parada frente a un mobiliario semiestacionario ubicado sobre la carrera Séptima. Algunos llegan buscando un tinto para espantar el sueño. Otros necesitan algo diferente: Desahogarse, pedir un consejo o simplemente hablar con alguien.