Crónica | Un día que empieza antes del amanecer en las plazas del IPES
A las 4:45 de la mañana, cuando la ciudad aún bosteza entre buses vacíos y luces amarillas, doña Carmen ya está levantando la reja de su puesto. El olor a tinto recién colado se mezcla con el del pan que llega en canastillas tibias. En ese instante silencioso, previo al bullicio, comienza la jornada de quienes hacen parte del tejido económico popular que acompaña el trabajo del Instituto para la Economía Social (IPES).

